Se trata de fármacos relativamente nuevos, de manera que las agencias reguladoras exigen que se hagan ensayos en niños, y eso facilita que se desarrollen formulaciones específicamente diseñadas para la población infantil.
Sin embargo, sólo doce de los veintidós medicamentos antirretrovirales existentes en Europa cuentan con una presentación para niños, lo que no pone en una buena situación al desarrollo de presentaciones pediátricas en el resto de áreas terapéuticas, teniendo en cuenta que el sida es uno de los campos más avanzadas en este terreno.
María José Mellado, del Servicio de Pediatría del Hospital Carlos III (Madrid) y responsable en España de la red de excelencia Teddy para el cumplimiento de las normas éticas y el estudio y desarrollo de fármacos en niños, afirma que hay algunas necesidades prioritarias que abordar y preguntas que responder en cuanto al uso de antirretrovirales en niños, como cuándo empezar la terapia, cuál es el mejor régimen de inicio en niños, cómo responden los lactantes a la terapia estándar o cómo evitar la toxicidad a largo plazo.
El equipo de Mellado ha realizado un estudio sobre la situación en Europa de los fármacos antirretrovirales para niños. En él se critica que, además de la falta de presentaciones pediátricas, también existe carencia en las formulaciones de estos fármacos, ya que “es necesario que sean en jarabe o polvos para que los niños lo puedan ingerir mejor”. Además, otros antirretrovirales deberían fabricarse en píldoras de menor tamaño, fragmentables y ranuradas, señala. Las presentaciones para adultos son complicadas de ingerir y no es recomendable partirlas, pues “muchos comprimidos están compuestos por una amalgama de sustancias que se pierden en ese proceso”, explica Mellado, quien añade que “incluso a veces los medicamentos llevan alcohol, de manera que se presentan problemas éticos”. La experta lamenta que las farmacéuticas “no tienen mucho interés en el desarrollo de estas presentaciones pediátricas, pues venden muchos más comprimidos de adultos que jarabes”.
Junto a estas medidas, el estudio concluye que la medicación para VIH en niños tiene que mejorar su sabor, rediseñar las dosificaciones y reducir el número de pastillas que debe tomar el niño al día, incluyendo preparaciones de antirretrovirales combinados pediátricos.
Asimismo, según este estudio, debería aumentarse el número de estudios referidos a la dosificación y eficacia de la medicación para infección VIH en niños lactantes y menores de dos años.
Los autores también consideran muy importante el desarrollo de investigaciones sobre la toxicidad de estos fármacos, esencialmente en lo relativo al efecto metabólico a largo plazo, al crecimiento y a la toxicidad ósea.
Escrito por Antonio Giossa